sábado, 16 de julio de 2011

(Amor) Ideal

*


Y cuando lo demos por terminado nada de esto quedará.

Aquella mujer ideal, donde sus virtudes son muchas y sus defectos pocos.
Terminará como una mancha negra en el pasado.
Las facciones finas y delicadas de su rostro, la armonía de su cuerpo.
La elegancia al vestir, la delicadeza al caminar.

Su voz aterciopelada, su sabiduría al hablar.
Su risa, su exquisita sonrisa.
Sus gestos femeninos, sus abrazos temerosos.
Sus dulces besos. Sus ricos besos.

De pronto todo se olvida.
Como si alguien cortara con tijeras la línea del tiempo.
El reloj se detuvo, y no avanza ni hacia delante ni hacia atrás.
Aprender a vivir con eso: ya no avanzará.

Su rostro no era tan fino.
Y su cuerpo algo despreocupado.
Vestía sin combinar, caminaba con desdén.
Su voz era muy gruesa para ser mujer.

Sus temas se ajustaban a lo que veía en televisión.
Su risa molesta, los dientes en desorden rompían su sonrisa.
Sus gestos eran los de cualquiera, sus abrazos ingratos.
Sus besos secos. Hace tiempo que no había besos.

Y cuando lo demos por terminado nada de esto quedará.

Luego contamos más defectos que virtudes.
Hacemos aquel tortuoso recuento, ese molesto e innecesario concluir.
Y nos damos cuenta que no sabíamos a quién amábamos.
Olvidamos los cómo, cuándo y porqué.

Alguien nos estafó, alguien nos engañó.
Y por un momento pensamos que vimos mal.
Tocamos con las manos equivocadas
Sentimos con el corazón ya roto.

Pena. Desilusión. (Soy un estúpido). Rabia. Culpa. (Más tuya que mía).

Todo por no reconocer, que quien perdió fui yo.
Por no reconocer que esto ya no tiene vuelta, se terminó.
Y me duele… porque no sé qué fue más bello o más desagradable
Pero eras tú.

Y cuando lo demos por terminado nada de esto quedará.

(Fin del recuento).


*

No hay comentarios:

Publicar un comentario