.
Será que de tanto enseñarme a amar… ¿Qué diablos pasó con olvidar?
Me desesperaba, mis sueños eran la base de aquella fantasía que construí acorde pasaba el tiempo, inventé mi propia historia, mi novela romántica e hice de ese cuento de hadas algo perfecto. Con cada día que pasaba sentía lo placentero que resultaba ser la protagonista. Y ahí estabas tú, siempre alimentando aquel sueño que con un suspiro se podía derrumbar.
La llegada de la noche sin duda era algo excepcional. Las ansias de todo un día, el despertar y continuar la rutina sólo con el objetivo de escribir un par de líneas más era absolutamente enloquecedor. Como quien espera horas y horas para que un concierto comience, pero en el fondo, no es la espera de un día, es la espera de años.
Mis ambiciones fueron creciendo, cada día esperaba aún más de esto sin darme cuenta que era mentira. Esperaba más de ti.
Construí mi felicidad a tu lado, construí un para siempre y creí por primera vez que soñar era volar. Pero no. Y me olvidé de aquello… tú no sabías volar.
¿Y cuándo me di cuento de esto?
Cuando salté del precipicio.
.
sábado, 14 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




No hay comentarios:
Publicar un comentario