.
La desesperación de un encuentro. La locura que produce el roce de nuestros cuerpos. Entramos rápidamente a la habitación, somos algo torpes, no conocemos el lugar; vamos chocando con todo, botamos algunas cosas, rompemos otras, todo es un completo desastre a nuestro alrededor.
Presionas mi cuerpo contra una pared. Tu mano, impaciente por tocar algo de piel, va subiendo casi tan rápido como mi temperatura. El deseo nos desborda por completo. Demasiado, definitivamente esperamos demasiado por esto. Y ahora que estamos aquí, tú junto a mí, yo junto a ti, resulta un mar de sentimientos, una pasión desenfrenada, un amor más allá de una simple expresión.
Los besos van adquiriendo cada vez más fuerza. No pareces tú, no parezco yo. Llega el momento en que ya no puedo pensar más. El miedo, aquel que estaba siempre tan presente en mí, por primera vez, dejó de existir. Sólo quiero disfrutar del momento, disfrutar de ti.
Mi mente queda en blanco, mi corazón se acelera al ritmo de tus movimientos, mi cuerpo sólo responde al tuyo, sólo responde a tus besos, tus palabras, tus caricias…
Me tomas de la cintura y nos dirigimos hacia la cama. Sin separarte de mí, me empujas suavemente hasta que caigo entre las sabanas. Me miras, y me pregunto cómo lo haces. Cómo me miras de aquella forma, tan dulce, tan amable, aun con el deseo que parece escaparse de tus manos. Eso nunca lo olvidaré.
Yo, callada, inmóvil, me dejo guiar por ti. Esto parece un sueño, uno del que no quisiera despertar jamás. El sentir tu aroma impregnarse en mi piel, hace que la mía arda de puro placer. Pero es así como siempre te quise, conmigo, en mí.
El momento es tan bello como perfecto; cada cosa se vuelve infinitamente espléndida mientras estás a mi lado.
Nos vamos calmando. Me acomodo sobre tu pecho mientras te beso delicadamente el cuello. Me acerco a tu oído mientras te digo lo más importante, todo lo que siento por ti…
Te amo… eres todo para mí.
.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




Mi fav T.T
ResponderEliminar