*
Es la rabia, el odio, los sentimientos negros. Es sentirte perdida; como si algo hubiese dejado de funcionar. Y todo va demasiado rápido, mis pensamientos van acelerados y todos hablan de eso; eso que no me atrevo a pronunciar. Pero algo anda mal, algo no calza. Mis ojos parecen cansados, mis párpados se vuelven pesados, mi respiración parecen continuos gritos de ahogo: me estoy asfixiando. Mi boca permanece sellada; no tengo nada [más] que decir. Mi cabeza parece no encajar en este mundo que se adormece. Las cosas parecen avanzar más lento; no me alcanzo.
Y pensé que pasó mucho, o quizá que yo había esperado demasiado. Pero fueron sólo un par de horas de sensaciones. Y odio, y rencor, y rabia, y pena, y frustración, y desesperación. Y pienso que necesito ayuda, pero luego me entristece pensar que no puedo sola. ¿Qué fue lo que pasó aquí? ¿Qué parte de mí se rompió?
Te digo que no quiero que aparezcas. Le pido a ese ser [¿Todo-poderoso?] que me ayude a que no aparezcas. Pero mis ruegos se lanzan al campo de batalla a luchar. Yo lucho. Porque quiero que aparezcas. Porque necesito más de esto.
He perdido el control. Y no se si lloro de rabia o de pena. Y no se si tengo más ganas de matarme o de matarte. Tengo ganas de matar. Porque ¡mierda! ; Sólo eso, mierda. Creo que me dieron muy poco de lo bueno, creo que era obvio este final, creo que era lógico lo trágico; y sólo era cosa de tiempo, de esperar. Pero no. Maldito eres, maldito ser [Nada-tienes-de-poderoso].
Y me niego a permanecer en blanco, me niego a pensar en negro. Me niego a concentrarme en esta pena, me niego a que dejes de aparecer. A que sigas apareciendo en mi cabeza cuando hace rato que te fuiste de… cuando te fuiste a…
Mierda [otra vez]. No me olvidé de lo lindo del segundo maravilloso. Y vuelvo a creer que merecía más, que merecía algo mejor, que me corresponde lo bueno, que ya esperé demasiado, que me tocó mucho de lo malo, que ya me voy quedando seca, que se me agotan las lágrimas, que el corazón se vuelve sólo músculo, que el músculo se me va cansando, que todo está roto por dentro, que ésta pena la llevo en el alma, que necesito el consuelo del tiempo, que me basta con un abrazo amigo, que me sirven palabras de aliento, que necesito las mentiras tiernas, que me haría bien unos insultos al aire, que necesito un poco de protección, que me hace falta un buen mapa… porque me he ido olvidando de las cosas.
Me he ido olvidando de qué se hace con tanta mierda. Me he olvidando cómo es sentirse conforme. Me fui olvidando que de pronto vienen cosas buenas. Me fui olvidando de cómo se siente estar feliz.
Y la esperanza de la felicidad se me fue de las manos. Será porque no me encuentro mis manos. No me encuentro las piernas. No me siento el cuello que afirma mi cabeza. Se me ha caído la cabeza. No sé donde se me fueron los pensamientos. Se me perdieron con los sentimientos. Me ha quedado sólo el polvo. El polvo de las veces que pisotearon mi corazón. Creo que me he ido rompiendo. Desde hace varias horas que me estoy rompiendo. Y al final soy sólo palabras. Y sólo me queda una cosa por decir.
…
[Me fui olvidando de cómo escribir]
*
lunes, 24 de octubre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




No hay comentarios:
Publicar un comentario